REACCIONES EN CADENA FRENTE A LOS CRITERIOS DE EVALUACIÓN DE LA PLAZA DE AYUDANTE DOCTOR DE LA UNIVERSIDAD DE GRANADA

La convocatoria estos días de una plaza de Ayudante Doctor en la Universidad de Granada y de los requisitos exigibles a los candidatos y candidatas que se presenten a ella, ha originado una reacción en cadena de reflexiones críticas acerca de la situación actual de la universidad y, en particular, de la “carrera” del personal docente e investigador que desea acceder a ella. Desde este espacio queremos compartir la primera valoración personal, realizada por Alberto Corsin Jiménez tras la publicación de la convocatoria, y que ha sido el detonante de un interesante y fundamentado análisis al que se han sumado otros compañeros y compañeras en apoyo de los argumentos apuntados y de otros tantos a tener en consideración.

“Hola a todos,
Sin ánimo de polemizar, y con todos los respetos y las cautelas necesarias, quería compartir una breve reflexión a propósito del anuncio de la plaza de Ayudante Doctor en Granada.

Es sabido que las plazas de Ayudante Doctor están limitadas a un máximo de 8 años (y que en la mayoría de los casos no exceden los 5 de contrato). Por tanto, no son, en rigor, plazas que den continuidad a una carrera investigadora. De ello se sobreentiende también (o se debería sobreentender) que son plazas destinadas a personas en los inicios de su carrera científica. Digo esto porque me ha llamado la atención la relación de méritos que se dice serán tenidos en especial consideración por el proceso de evaluación.

No escribo para poner en duda tales méritos (y/o sus métricas), sino por su supuesta adecuación para juzgar la carrera de una persona que recién está empezando su vida investigadora y docente.

Francamente, no entiendo el ansia y la ambición que denota una tal relación de méritos. Se me antoja una distorsión perversa e injusta de la carrera científica en sus distintas etapas, exigiéndole a alguien en su juventud investigadora méritos y galones que muchos de sus mayores seguramente no estarían en condiciones de lucir.

En Inglaterra y en EEUU, por ejemplo, en un contexto algo menos precarizado que el español, pero atravesado por la misma obsesión por las métricas y los índices de impacto, todavía hoy las plazas de titular (assistant professor / lecturer) se las disputan personas con no más de
2-3 artículos, cuya valía, sin embargo, han debido mostrar en un largo y exhaustivo proceso de entrevistas, discusiones y defensas orales de sus obras y proyectos de investigación.

Es más, volviendo al caso español, que yo sepa las convocatorias del Plan Nacional no permiten ser firmadas por investigadores ‘sin vinculación o con vinculación temporal’ (SVoCVT) a una universidad. (Si no me equivoco la convocatoria del 2015 es la primera que abre una línea de financiación específica para investigadores SVoCVT.) Otro tanto ocurre en la gran mayoría de las convocatorias europeas, en las que la adhesión de una ‘carta de compromiso institucional’ acompaña la firma de los proyectos precisamente como garante de la permanencia del investigador principal durante la ejecución del mismo. No se entiende en este contexto, por tanto, qué sentido pueda tener aludir al mérito de haber dirigido un proyecto de investigación cuando la propia estructura del sistema inter/nacional de ciencia no lo permite.

En fin, a ninguno se nos escapa la dificilísima, y compleja, situación por la que pasa la universidad española. Pero por lo mismo creo que debemos de cuidar cada uno de los pasos que damos. Flaco favor le hacemos a los jóvenes investigadores elevando el listón de entrada a una carrera que no lo es tal.

Un abrazo y feliz año a todos,
Alberto”

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